viernes, 1 de junio de 2012

Los niños y el lago

“Un niño es la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado, la esperanza del futuro con una rana en el bolsillo. (…) Un niño es una criatura mágica”.

La infancia es un gran lago donde hay niños, de todos tamaños, pesos y colores, encima de sus cunas agitando las aguas, tragándose las olas, una por una, y luego las devuelven para que llueva sobre las ciudades. Y llueve con sabor a niños y a biberones y a pañales; y hay olores que nos recuerdan cuando nosotros, también, estuvimos desnudos en aquella laguna e hicimos travesuras hasta el cansancio.

Vienen los ciclones si ellos están enfadados, y hay sequías prolongadas cuando se les antoja dormir en demasía. El mundo entero funciona a su antojo: los pájaros vuelan porque ellos soplan, la luna y el sol aparecen en el cielo porque los usan como papalotes y las sonrisas llegan a las casas cuando pactan con las cigüeñas para que los cuelen por las ventanas o los inserten en los vientres de mamá.


viernes, 25 de mayo de 2012

«Me siento muy bien en los extremos»

Tiene la piel hecha de remiendos. Piezas diferentes que traducen historias de otras épocas. Las costuras no le dañan la delicadeza del rostro, ni impiden que continúe robándose el aire y dejándonos con poco para respirar. Y cuando pisa, por debajo de un pie, se desprende un olor a claquetas que te entra por los ojos, y de la otra pisada surgen melodías y luego cuadros y muchos colores que te obligan a preguntarte si por dentro le corre sangre común.

A sus películas las lleva colgadas en el cuerpo. Si te fijas, le verás por sobre el hombro a la chica de Tacones Lejanos y en los muslos a La ley del deseo y entre los dedos a Amantes y por detrás del cabellos a Kika. Cuando habla, te envuelve en un halo de historias que uno no quiere que terminen, entonces te parece que ella ha salido de algún filme para conversar contigo.

Victoria Abril resurgió de la pantalla. Empujó durante unos minutos, como si realmente le fuera difícil traspasar el umbral y el espacio. Sacó primero las manos, después el rostro y el torso y luego toda ella resucitó, cual diosa, ante el público. ¡Bendito sea el milagro!


martes, 22 de mayo de 2012

Planes inmediatos

Voy a fugarme del tiempo, a violar los espacios donde hay silencios que revientan los tímpanos, a besar los ruidos de los que jamás escucharon la brisa. Voy a desprenderme los ojos para que nadie ose juzgarme por las historias del iris y abriré los brazos mientras la sangre me corra por la mejilla. Voy a decirte que te encontré entre mis letras, cuando en realidad te salvé de las polillas que me consumían los libros en las noches. Voy a mentirte y luego te diré que los lagos siguen siendo azules y que tu voz no envejece. Eso, lo mereces.

No quiero pausas antes de las sogas. No quiero canciones que rayen de corcheas las paredes. Quiero la manzana, sin gusanos ni serpientes saboreando el olor en el aire. Quiero tu risa sin cordeles que estén estirándote el rostro desde el cielo, y tus manos cálidamente frías sobre mis muslos. Hazlos sangrar también. Quiero estar sola, sola contigo y conmigo, después de la cena, a las 8, luego del poema de Pizarnik y de que, mirando la rosa, se pulvericen los ojos.


lunes, 21 de mayo de 2012

La mentira

La mentira tiene un solo rostro. Yo la conocí hace años, era muy niña, pero no olvido la forma en que me sacó la lengua y me rompió los juguetes con una gran sonrisa mientras yo me escondía debajo de la cama. Ese día la vi, con unos trajes enormes y una soga en la mano; y aún cuando cierro los ojos, recuerdo sus pasos, y la siento, de nuevo, encima de mí.

Tengo su mirada clavada en la sien y cada vez que está cerca, me sube un desespero que me ahoga torciéndome la garganta hasta asfixiarme. No sé por qué me persigue. Tengo los pies roídos de escapar, aún así, siempre me encuentra. Puede disfrazarse de cualquier rostro, metamorfosea a gusto en cualquier cuerpo, en cualquier gesto, y el aire se inunda de ese olor a ella. La reconozco aún en sueños.